
Para muchos gamers la resolución y el detalle de sus juegos ha ido quedando en un segundo plano: lo importante para ellos es la fluidez con la que se desarrolla la acción. De nada sirve verle los pelos de la barba al tipo que te está acribillando en “Battlefield 1” si ves cómo lo hace a saltos y con efectos de tearing.
Esa es la razón por la que los monitores que soportan frecuencias de 144 Hz (o más) se han vuelto cada vez más valiosos para los jugones, que hasta ahora los tenían disponibles en el segmento de los PCs de sobremesa. Y decimos bien: hasta ahora, porque el ASUS ROG Chimera es una máquina bestial en todo, pero sobre todo en integrar una pantalla con soporte de 144 Hz de frecuencia.






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