
Cuando pensamos en las implicaciones de un viaje espacial largo (entendiendo por esto que hablamos de ir más allá de la Luna, por ejemplo a Marte) nos viene a la cabeza que se requeriría gran cantidad de energía o incluso en lo prolongado de la preparación física, pero también habría que tener en cuenta qué equipamiento informático se necesitaría. Un salto que puede que solucionase el que las naves espaciales llevasen superordenadores en misiones a Marte y a otros destinos más alejados.
La idea no es algo nuevo o que no se haya probado, ya que justamente el cohete CRS-12 de Space X partía a la Estación Espacial Internacional (ISS) con uno de estos superordenadores con el fin de completar un experimento que tiene relación con el paso del tiempo sobre los equipos que pasan años en el espacio. Pero la clave está en lo que protege a este equipo, dado que la apuesta es por una protección que no es física como lo lleva siendo hasta ahora.





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