Te compras un flamante Samsung Galaxy S8, lo enciendes por primera vez y ves algo raro. ¿Qué hace ese icono de Facebook en el escritorio del móvil? “Si yo no uso Facebook” o “Si yo no he instalado nada” podrán ser algunas de tus reflexiones, pero es que resulta que ese icono está ahí y no se puede desinstalar.
¿Por qué no se puede? Pues por la sencilla razón de que no es la aplicación móvil de Facebook como tal, sino el acceso directo a su instalador. Esa “cuasi-preinstalación” de esta aplicación es lo que ha encendido de nuevo la polémica que rodea a la red social en los últimos tiempos, porque este movimiento se parece demasiado al tradicional crapware que hemos sufrido en PCs y portátiles durante años y que también empieza a contaminar nuestors móviles.


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