Hace relativamente poco, la resistencia al agua y al polvo era una de esas características premium que solo existía en los buques insignia de los principales fabricantes de teléfonos. Hoy en día, sin embargo, se ha convertido en una de las prestaciones más valoradas por los usuarios y también podemos encontrar en el mercado smartphones de gama baja y media con una elevada protección frente a dichos elementos.
Para identificar fácil y rápidamente el nivel de resitencia de un móvil (o cualquier dispositivo electrónico), existe la certificación IP; actualmente, el mayor grado de protección IP que puede tener un teléfono frente al agua y al polvo es IP68. Veamos qué significa esa certificación y qué pruebas debe superar un teléfono para obtenerla.


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