
El 6 de junio de 1984, Alekséi Pázhitnov estaba a punto de pasar a la historia de la computación. Picando código en un oscuro despacho del Centro de Computación Dorodnitsyn en Moscú, este programador soviético inventó el videojuego más difícil que nadie había sido capaz de crear: el ‘Tetris’.
¿El ‘Tetris’? Sí. Y es que la única forma de no perder en el ‘Tetris’ es no jugar. Una vez que cae la primera pieza, el destino final ya está escrito: jaque mate. No se puede ganar. Y, aun así, este simple juego de bloques fue capaz de conquistar todo el mundo en plena Guerra Fría. Casi nada.





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