
En Microsoft llevan tiempo sorprendiéndonos con un cambio de mentalidad radical: del ‘yo me lo guiso, yo me lo como’ han pasado a un ‘si no puedes con tu enemigo, únete a él’ que ha dado como resultado alianzas impensables: primero con Linux en el escritorio, y ahora con Android e iOS en el segmento de la movilidad.
En este segundo terreno es en el que Microsoft lleva ya algunos meses trabajando en la convergencia de Windows 10 con esas plataformas para poder cambiar de entorno de trabajo sin apenas interrupciones. Su última novedad vuelve a confirmar esa evolución y nos hace vislumbrar un futuro en el que pasar de una sesión de trabajo con Windows 10 a una con Android o iOS sea prácticamente transparente.










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