
“Qué fuerte, Apple, cómo nos has engañado“. Esa era la reflexión para muchos usuarios y críticos de Apple hace unos días, cuando se descubrió que sus deslumbrantes MacBook Pro con los Core i9 no eran capaces de superar en rendimiento a modelos anteriores teóricamente menos potentes.
Apple reaccionó rápido y corrigió el problema con una actualización del firmware del equipo, pero ni con eso parecemos estar satisfechos. La culpa no es (solo) de Apple, queridos lectores. Es nuestra, por querer portátiles delgados y potentes que desafían la física y nos hacen olvidar que no se puede tener todo. Basta ya de pedirle peras al olmo.





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